La prueba de Globulina mide las proteínas globulares presentes en la sangre, incluyendo las inmunoglobulinas y otras proteínas de transporte. Evalúa la cantidad y la relación con otras proteínas séricas, aportando información sobre la función inmunitaria y procesos inflamatorios.
Los médicos la solicitan cuando investigan infecciones, trastornos inmunológicos, enfermedades hepáticas o renales, o para dar seguimiento a tratamientos que afectan las proteínas plasmáticas. Su utilidad está en ofrecer pistas sobre desequilibrios proteicos que complementan otros estudios clínicos y ayudan a orientar el manejo del paciente.
Consideraciones: No requiere preparación especial; el personal del laboratorio confirmará la preparación al agendar.