Este examen detecta anticuerpos contra el virus de la hepatitis C y evalúa si el sistema inmunológico ha estado expuesto al virus. Mide la presencia de esas proteínas en sangre para indicar una posible infección pasada o en curso.
El médico lo solicita cuando hay factores de riesgo, síntomas sugestivos o como tamiz en poblaciones con mayor probabilidad de exposición. Su utilidad es identificar la necesidad de pruebas confirmatorias o seguimiento para proteger la salud hepática y prevenir la transmisión.
Consideraciones: no requiere preparación especial; el personal del laboratorio confirmará la indicación al agendar.