La prueba de Alcalinidad evalúa la capacidad del plasma para neutralizar ácidos, midiendo principalmente el bicarbonato y otros componentes que contribuyen al equilibrio ácido-base. Es un análisis sencillo que ayuda a valorar el estado ácido-básico del organismo.
Se solicita cuando el médico sospecha alteraciones en el equilibrio por enfermedades respiratorias, renales, metabólicas o por efectos de medicamentos; también puede formar parte de estudios generales de laboratorio. Su utilidad es monitorear cambios metabólicos y apoyar la interpretación clínica junto con otros resultados, sin ofrecer un diagnóstico por sí sola.
Consideraciones: No requiere preparación especial; el personal del laboratorio confirmará la preparación al agendar.