El examen detecta anticuerpos IgG dirigidos contra el citomegalovirus (CMV) y mide si una persona tuvo una infección previa o ha quedado inmunizada tras la exposición. La presencia de IgG indica una infección pasada o inmunidad adquirida, y los niveles ayudan a orientar el seguimiento clínico.
Se solicita frecuentemente en embarazadas para valorar riesgo fetal, en personas con sistema inmunológico comprometido y en candidatos a trasplante para evaluar antecedentes de infección. Sus resultados son útiles para decidir seguimiento, medidas preventivas y para interpretar pruebas complementarias sin establecer un diagnóstico definitivo por sí solos.
Consideraciones: No requiere preparación especial; el personal del laboratorio confirmará la preparación al agendar.