Es una prueba de laboratorio que detecta la presencia de células LE, que son glóbulos blancos que han fagocitado material nuclear. Evalúa la existencia de este hallazgo en una muestra de sangre periférica para apoyar la investigación de procesos autoinmunes. Su presencia sugiere actividad inmunológica anómala que requiere evaluación clínica.
Se solicita cuando el médico sospecha enfermedades autoinmunes —especialmente lupus eritematoso sistémico— o para complementar otros estudios inmunológicos. No es prueba definitiva por sí sola, por lo que se interpreta junto con la historia clínica y otros exámenes. Su utilidad está en aportar información que, junto con clínica y otras pruebas, ayuda al seguimiento y manejo por el equipo de salud.
Consideraciones: no requiere preparación especial.