La conductividad eléctrica es una prueba que mide la capacidad de una muestra biológica para conducir corriente eléctrica. Refleja la presencia y la concentración de iones como sodio, potasio y cloruros, que influyen en la conductividad.
Se solicita cuando el médico requiere información sobre el estado electrolítico o el balance de líquidos del paciente, y puede complementar otros estudios bioquímicos. Su utilidad incluye el seguimiento de tratamientos, el ajuste de soluciones intravenosas y el monitoreo en enfermedades que afectan la función renal o el equilibrio hidroelectrolítico.
Consideraciones: no requiere preparación especial, aunque el personal del laboratorio confirmará la indicación al agendar.